Lucha contra la pobreza y la exclusión social

La pobreza y la exclusión social se materializan en su dimensión territorial y comunitaria. Partimos de que el criterio de proximidad es la mejor vía de solución y continuidad para incidir positivamente en la inclusión de los colectivos más desfavorecidos. Por este motivo, consideramos imprescindible articular una serie de recursos alrededor de las entidades vecinales y culturales como agentes de proximidad más directas, con mayor trayectoria como centros de referencia vecinal, basadas en la democracia y el diálogo.

Nos guiamos por el criterio de las tres “A”: Acogida, Acompañamiento y Ayuda para organizar medidas y recursos para la inserción articulados en itinerarios personalizados, pactados entre vecino y técnico, que se piensan como el medio para poder lograr una integración en un sentido amplio, promoviendo la autonomía a través de la cobertura más básica y de inserción sociolaboral.

1- 1.PROYECTOS VINCULADOS:

1) Inserción Sociolaboral: es el eje central del proyecto y pretende articular, a partir de itinerarios personales, una serie de recursos, tanto de la propia persona como de la comunidad a la que pertenece para conseguir un trabajo digno y suficiente que le permita insertarse en las redes sociales normalizadas. El proyecto de inserción sociolaboral tiene una doble vertiente: Tutorías Individuales (acogida, primera entrevista, valoración técnica inicial, diagnóstico de empleabilidad, plan de trabajo y seguimientos) y dinámicas grupales (Taller de Inserción Laboral Digital), y Feinateca.

2) Botiga Solidària: es un servicio de soporte técnico de alimentación y productos de higiene personal y del hogar, donde  trabajamos la autonomía y la normalización evitando la pérdida de la dignidad (ni colas, ni lotes preestablecidos).

3) Voluntariado: son grupos configurados por la propia vecindad de Rubí, teniendo en cuenta la diversidad cultural del territorio donde se desarrolla el proyecto. Los vecinos colaboran voluntariamente o como medida de contraprestación, en el ámbito de acogida, organización de actividades e información. También se encargan de la sensibilización y dinamización comunitaria: talleres y cursos, inglés/catalán/castellano.

 

AMBITO DE INTERVENCIÓN:

 -Trabajo a favor de la inclusión social de los colectivos más vulnerables.

-Atención adecuada de los nuevos perfiles y de las nuevas situaciones de pobreza que surgen.

-Fomento y gestión del voluntariado vinculado a proyectos de lucha contra la pobreza y la exclusión social.

-A mes de la línea marcada, y teniendo en cuenta el histórico del programa y proyectos, continuamos trabajando por paliar los efectos de la pobreza en las familias con menores a cargo y para la inclusión social de los colectivos más vulnerables y/o provenientes de núcleos familiares desestructurados.

Necesidades a las que corresponde el proyecto  

En los últimos años, la pérdida de trabajo ha desestabilizado las economías familiares. En la ciudad de Rubí, la tasa de paro es del 25% (IDESCAT, 2013), cifra que esconde verdaderos dramas al núcleo de las familias, en especial en aquellas que nunca se habían encontrado en una situación similar. La crisis ha afectado no sólo a las economías, sino en el estado anímico y personal de las personas afectadas. A la vez, la pérdida de tejido empresarial, la flexibilización de ciertas políticas sociales y las nuevas políticas de austeridad han generado que los agentes del Segundo y Tercer Sector y la sociedad civil tomen más conciencia y aumente el grado de sensibilización y de implicación verso la solidaridad y ayuda.

Las miras hacia proyectos sociales de proximidad reciben una nueva atención, entendidos como medio eficiente para mejorar la calidad de vida de las personas que se ubican dentro de los barrios, puesto que el apoyo mutuo es un beneficio para todos los vecinos/nas. Los marcos de actuación territoriales de esta iniciativa se llevan a cabo siguiendo el criterio de la proximidad, donde queda más patentiza la desigualdad social, en especial en aquellos territorios con deficiencias estructurales con indicadores elevados de población *migrada y altos índices de precariedad. En los últimos años hemos podido constatar el aumento de demandas de la población local a las entidades de Trabajo Social, pasando del 20% al 40% de casos de vecinos de toda la vida. 

Con este conjunto de proyectos intentamos mantener y aumentar nuestra capacidad de intervención y asistencia técnica y social (que no asistencialismo), entendiendo las necesidades de resistencia y resiliencia de los nuevos perfiles de las personas en riesgo de exclusión social y pobreza. Por eso, no confundimos las políticas generalistas de atención social con el tratamiento personalizado de la persona que se encuentra sin recursos suficientes.